Sangre,
sudor y lágrimas son las palabras que me vienen a la memoria para
describir la jornada vivida. prueba de ello son las imagenes que resumen
un poco la aventura vivida.
Salimos desde Gibraleón en dirección al puente de Alcolea. Una vez alli y tras disfrutar de las agradables vistas que nos proporcionaba el puente sobre el rio Odiel. pusimos rumbo a la casa de los cristales por una nueva ruta que encontramos. Si, digo bien, que encontramos, porque tras cruzar el puente el camino desapareció y no nos quedó mas remedio que abrirnos paso entre la maleza a machetazos y llevando sobre nuestras espaldas a nuestras queridas bicicletas,
Aquello nos destrozó hubo que bajar y subir, luego otra vez subir ... no quedó mas remedio que recuperar fuerzas descansar y recuperarnos de la paliza.

Tambien hubo pinchazos pero todo el mundo arrimaba el hombro, y el problema se solucionó rápido.En general fue una jornada donde disfrutamos de lo lindo...aunque...creo que hubo uno que disfrutó mas que nadie...pues...se le olvidó llevar el sillín.

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